Empezamos nuestro viaje en un país desconocido para la gran mayoría del mundo, Uzbekistán. La belleza de la naturaleza contrasta con el de la cultura milenaria que predomina en el lugar. Un país de tradiciones arraigadas y autenticidad. Una experiencia sensorial que aún sigue siendo ajena al foco del turismo mundial.

Su lugar estratégico en el mapa lo convirtió en el corazón de la antigua y fascinante ruta de la seda, en la que la ida y venida de comerciantes empapa sus ciudades espléndidas. Samarcanda, Bujará y Jiva brillan con sus imponentes mezquitas, madrazas y mausoleos. Mientras que Tashkent, la capital, es una muestra del crecimiento del país y contrasta tradición con vanguardia.

Una de las características más llamativas de este país es que es tremendamente acogedor, y la hospitalidad forma parte de la vida de los ciudadanos.

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La capital: Tashkent

Como ya se ha mencionado, Tashkent es el centro económico y mayor núcleo del país. Es la ciudad de los contrastes. Por una parte, arquitectónica tradicional, y por otra, por el las imponentes infraestructuras modernas. .

Al haberse constituido como país hace relativamente poco, es una ciudad que no para de crecer en su parte moderna y que por otra, conserva y cuida su patrimonio histórico, monumentos y ruinas que rodean la ciudad.

 

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Uzbekistán y su gastronomía 

Para un gastrónomo, ir a Uzbekistán es casi como subir al cielo. La gastronomía del país es uno de los grandes atractivos que más sorprenden a los visitantes, de las más ricas del continente asiático. Colores vivos, el aroma de oriente, y la materia prima local como protagonista dando esa particularidad que caracteriza a cada plato. Las especias y hierbas, como en gran parte de Asia Central son la base para hacer esta cocina especial.

Algunos de los platos más representativos son el arroz Plov, un contundente plato de arroz y cordero guisado, que suele servirse en las fiestas familiares y en demás eventos; O el sumalak, la comida insignia de la fiesta Navruz, cuya base es el trigo germinado y cuya elaboración está ligada a la unión entre los que se reúnen.

Ciudades milenarias: Samarcanda, Bujará y Jiva 

Estos son los nombres de los núcleos con más historia de Uzbekistán. Ciudades que se elevan y dan forma a los desiertos con sus mezquitas y mausoleos.

Aunque Tashkent es la capital económica, Samarcanda es la ciudad más visitada del país, tanto por locales como por turistas del mundo. El contraste entre el azul de sus monumentos y el color arena del paisaje circundante crea una vista única, que recuerda a las historias de las mil y una noches.

Jiva ha sido considerada la ciudad-oasis, ya que era una parada obligatoria para los comerciantes que seguían la ruta de la seda. Hoy en día, ha sido nombrada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco y es considerada la Florencia de oriente. Sus callejones, que conducen a minaretes y cúpulas, parecen haberse quedado congelados en el tiempo y son capaces de transportarnos a otra época.

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Plaza de Registán – Samarcanda

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Jiva – Uzbekistán

 

Uzbekistán Airways es la aerolínea nacional del país y la mejor forma para llegar al destino, uniendo Uzbekistán con rutas internacionales a Europa.

Para más información y consultas en la web de la aerolínea: https://m.uzairways.com/en